jueves, 16 de mayo de 2013

Origenes del Culto a María explicado por Juan Pablo II




1. «Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer» (Ga 4, 4).

El culto mariano se funda en la admirable decisión divina de vincular para siempre, como recuerda el apóstol Pablo, la identidad humana del Hijo de Dios a una mujer, María de Nazaret.

El misterio de la maternidad divina y de la cooperación de María a la obra redentora suscita en los creyentes de todos los tiempos una actitud de alabanza tanto hacia el Salvador como hacia la mujer que lo engendró en el tiempo, cooperando así a la redención.

Otro motivo de amor y gratitud a la santísima Virgen es su maternidad universal. Al elegirla como Madre de la humanidad entera, el Padre celestial quiso revelar la dimensión —por decir así— materna de su divina ternura y de su solicitud por los hombres de todas las épocas.

En el Calvario, Jesús, con las palabras: «Ahí tienes a tu hijo» y «Ahí tienes a tu madre» (Jn 19, 26-27), daba ya anticipadamente a María a todos los que recibirían la buena nueva de la salvación y ponía así las premisas de su afecto filial hacia ella. Siguiendo a san Juan, los cristianos prolongarían con el culto el amor de Cristo a su madre, acogiéndola en su propia vida.

2. Los textos evangélicos atestiguan la presencia del culto mariano ya desde los inicios de la Iglesia.

Los dos primeros capítulos del evangelio de san Lucas parecen recoger la atención particular que tenían hacia la Madre de Jesús los judeocristianos, que manifestaban su aprecio por ella y conservaban celosamente sus recuerdos.

En los relatos de la infancia, además podemos captar las expresiones iniciales y las motivaciones del culto mariano sintetizadas en las exclamaciones de santa Isabel: «Bendita tú entre las mujeres (…). ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!» (Lc 1, 42. 45).

Huellas de una veneración ya difundida en la primera comunidad cristiana se hallan presentes en el cántico del Magníficat: «Desde ahora me felicitarán todas las generaciones» (Lc 1, 48). Al poner en labios de María esa expresión los cristianos le reconocían una grandeza única, que sería proclamada hasta el fin del mundo.

Además, los testimonios evangélicos (cf. Lc 1, 34-35; Mt 1, 23 y Jn 1, 13) las primeras fórmulas de fe y un pasaje de san Ignacio de Antioquía (cf. Smirn. 1, 2: SC 10, 155) atestiguan la particular admiración de las primeras comunidades por la virginidad de María, íntimamente vinculada al misterio de la Encarnación.

El evangelio de san Juan, señalando la presencia de María al inicio y al final de la vida pública de su Hijo, da a entender que los primeros cristianos tenían clara conciencia del papel que desempeña María en la obra de la Redención con plena dependencia de amor de Cristo.


3. El concilio Vaticano II

El concilio Vaticano II, al subrayar el carácter particular del culto mariano, afirma: «María, exaltada por la gracia de Dios, después de su Hijo, por encima de todos los ángeles y hombres, como la santa Madre de Dios, que participó en los misterios de Cristo, es honrada con razón por la Iglesia con un culto especial» (Lumen gentium, 66).

Luego, aludiendo a la oración mariana del siglo III «Sub tuum praesidium» —«Bajo tu amparo»— añade que esa peculiaridad aparece desde el inicio: «En efecto, desde los tiempos más antiguos, se venera a la santísima Virgen con el título de Madre de Dios, bajo cuya protección se acogen los fieles suplicantes en todos sus peligros y necesidades» (ib.).
Esta afirmación es confirmada por la iconografía y la doctrina de los Padres de la Iglesia, ya desde el siglo II.

En Roma, en las catacumbas de santa Priscila, se puede admirar la primera representación de la Virgen con el Niño, mientras, al mismo tiempo, san Justino y san Ireneo hablan de María como la nueva Eva que con su fe y obediencia repara la incredulidad y la desobediencia de la primera mujer. Según el Obispo de Lyon, no bastaba que Adán fuera rescatado en Cristo, sino que «era justo y necesario que Eva fuera restaurada en María» (Dem., 33). De este modo subraya la importancia de la mujer en la obra de salvación y pone un fundamento a la inseparabilidad del culto mariano del tributado a Jesús, que continuará a lo largo de los siglos cristianos.

4. María como «Theotókos»

El culto mariano se manifestó al principio con la invocación de María como «Theotókos», título que fue confirmado de forma autorizada, después de la crisis nestoriana, por el concilio de Éfeso, que se celebró en el año 431.

La misma reacción popular frente a la posición ambigua y titubeante de Nestorio, que llegó a negar la maternidad divina de María, y la posterior acogida gozosa de las decisiones del concilio de Éfeso testimonian el arraigo del culto a la Virgen entre los cristianos. Sin embargo, «sobre todo desde el concilio de Éfeso, el culto del pueblo de Dios hacia María ha crecido admirablemente en veneración y amor, en oración e imitación» (Lumen gentium, 66). Se expresó especialmente en las fiestas litúrgicas entre las que, desde principios del siglo V, asumió particular relieve «el día de María Theotókos», celebrado el 15 de agosto en Jerusalén y que sucesivamente se convirtió en la fiesta de la Dormición o la Asunción.

Además, bajo el influjo del «Protoevangelio de Santiago», se instituyeron las fiestas de la Natividad, la Concepción y la Presentación, que contribuyeron notablemente a destacar algunos aspectos importantes del misterio de María.

Podemos decir que el culto mariano se ha desarrollado hasta nuestros días con admirable continuidad, alternando períodos florecientes con períodos críticos, los cuales, sin embargo, han tenido con frecuencia el mérito de promover aún más su renovación.

Después del concilio Vaticano II, el culto mariano parece destinado a desarrollarse en armonía con la profundización del misterio de la Iglesia y en diálogo con las culturas contemporáneas, para arraigarse cada vez más en la fe y en la vida del pueblo de Dios peregrino en la tierra.

domingo, 7 de abril de 2013

DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA

El segundo domingo de Pascua se celebra en toda la Iglesia la Divina Misericordia.

El 22 de Febrero de 1931, Sor Faustina, perteneciente a la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia, tuvo una visión de Jesús en Polonia. A lo largo de ese año tuvo varias revelaciones y todas las reflejó en un diario. Sor Faustina murio de tuverculosis el 5 de octubre de 1938 y fue canonizada el 30 de abril de 2000 por el Papa Juan Pablo II.


"Yo quiero que esta imagen sea solemnemente bendecida el primer domingo después de Pascua; ese domingo ha de ser la Fiesta de Mi Misericordia."
"En aquel día están abiertas las entrañas de Mi Misericordia. Derramaré un mar entero de gracias sobre las almas que se acercan al manantial de Mi misericordia; el alma que se confiese [dentro de ocho días antes o después] y comulgue [el mismo día] obtendrá la remisión total de culpas y castigos"

"Te recuerdo, hija mía, que tan pronto como suene el reloj a las tres de la tarde, te sumerjas completamente en mi Misericordia, adorándola y glorificándola; invoca su omnipotencia para todo el mundo, y particularmente para los pobres pecadores; porque en ese momento la Misericordia se abrió ampliamente para cada alma."

"A la hora de las tres imploren Mi misericordia, especialmente por los pecadores; y aunque sea por un brevísimo momento, sumérgete en Mi Pasión, especialmente en Mi desamparo en momento de agonía. Esta es la hora de gran misericordia para el mundo entero. Te permitiré entrar dentro de Mi tristeza mortal. En esta hora, no le rehusare nada al alma que me lo pida por los méritos de Mi Pasión."

 

miércoles, 6 de febrero de 2013

Nos preparamos para la Cuaresma

Nos preparamos para celebrar la Cuaresma, cuarenta días de preparación para vivir la Semana Santa, aquí os dejo un estracto del mensaje del Papa:
"Queridos hermanos y hermanas, en este tiempo de cuaresma, durante el cual nos preparamos a celebrar el acontecimiento de la cruz y la resurrección, mediante el cual el amor de Dios redimió al mundo e iluminó la historia, os deseo a todos que viváis este tiempo precioso reavivando la fe en Jesucristo, para entrar en su mismo torrente de amor por el Padre y por cada hermano y hermana que encontramos en nuestra vida. Por esto, elevo mi oración a Dios, a la vez que invoco sobre cada uno y cada comunidad la Bendición del Señor."


domingo, 13 de enero de 2013

BAUTISMO DE JESUS

Hoy celebramos el Bautismo de Jesús, y así terminamos el tiempo de Navidad.
Recordemos pues unas palabras del Beatro Juan Pablo II referentes a este día:

"La fiesta de hoy, con la que concluye el tiempo navideño, nos brinda la oportunidad de ir, como peregrinos en espíritu, a las orillas del Jordán, para participar en un acontecimiento misterioso: el bautismo de Jesús por parte de Juan Bautista. Hemos escuchado en la narración evangélica: "mientras Jesús, también bautizado, oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y se escuchó una voz del cielo: "Tú eres mi Hijo predilecto, en ti me complazco"" (Lc 3, 21-22).

Por tanto, Jesús se manifiesta como el "Cristo", el Hijo unigénito, objeto de la predilección del Padre. Y así comienza su vida pública. Esta "manifestación" del Señor sigue a la de Nochebuena en la humildad del pesebre y al encuentro de ayer con los Magos, que en el Niño adoran al Rey anunciado por las antiguas Escrituras."




martes, 25 de diciembre de 2012

FELIZ NAVIDAD!!!!



El pueblo que andaba en tinieblas
vio una luz grande.
Los que vivían en tierra de sombras,
una luz brilló sobre ellos.
Acrecentaste el regocijo,
hiciste grande la alegría.
Alegría por tu presencia,
cual la alegría en la siega,
como se regocijan repartiendo botín.
Porque el yugo opresor
el bastón de su hombro
has roto, como el día de Madián.
Porque una criatura nos ha nacido,
un hijo se nos ha dado.
Estará el señorío sobre su hombro,
y se llamará su nombre
«Maravilla de Consejero»,
«Dios Fuerte», «Siempre Padre»,
«Príncipe de Paz».
Grande es su señorío
y la paz no tendrá fin
sobre el trono de David
y sobre su reino,
para restaurarlo y consolidarlo
por la equidad y la justicia,
desde ahora y hasta siempre,
el celo del Señor de los ejércitos lo realizará.
                           (Isaías 9, 1-3. 5-6 )





miércoles, 19 de diciembre de 2012

PREPARANDO EL BELEN


Supongo que a estas alturas del Adviento ya todos tenemos el Belén hecho en casa, esa representación que nos hace estar durante varios dias imaginando, programando y exprimiendo nuestra imaginación para que año tras año nos quede más bonito que el anterior.
Aquí os dejo una pequeña reflexión sobre cada una de las figuras que lo componen.

La Cuna de Jesús

Como esa cunita humilde, acoge a todos con amor.

María
Con sencillez, María recibe a Cristo y nos regala a su hijo. Que tú también lleves a todos un mensaje de amor.

José
Siempre entregado a la voluntad de Dios, como José confiemos en lo que el Señor nos tenga preparado.

Pastores
Unas frutas y una oveja le llevan los pastorcitos a Jesús. Alaba tú también a Cristo con tu esfuerzo y trabajo.

Reyes Magos
Adoran, alaban y le traen a Jesús sus presentes. Regálale al Señor tus pequeños sacrificios para que El los transforme con su amor.

Burro
Llevó a María embarazada a Belén. Sirve en silencio como ese burrito a los quienes te lo pidan.

Buey
Manso y silencioso presenció la venida de Dios a los hombres. Como este animalito, acoge a Jesús en tu corazón.

Ovejas
Dóciles van con los pastores a conocer al niño Dios. Sé parte del rebaño de Jesús y déjalo hacer en tu vida.

Y si por una casualidad no lo teneis aquí os dejo un recortable de lo más bonito
Feliz Navidad!!!


martes, 18 de diciembre de 2012

Un minilibro para Navidad


Y así es, ya estamos en mitad de nuestro viaje "especial"

Aqui os dejo un minilibro sobre la Navidad para que los más peques lo coloreen